miércoles, 28 de enero de 2015

Capítulo 21 -Sensitive-

Christine

Sentí cómo mi mundo se venía literalmente abajo luego de escuchar aquellas crueles palabras de Eric. No podía pensar en otra cosa que no fuera en Caleb y su bienestar, me hiperventilé. Incluso me atrevería a decir que casi me desmayé en los brazos de mi mejor amiga luego de aquella noticia. Alyssa me miraba desde el asiento del conductor mientras conducía con más rapidez que la normal, ya que prácticamente me tuvo que llevar desde su auto velozmente hacia el hospital. Estaba casi en shock con todo esto ¿Cómo pudo haberle pasado algo así a Caleb? Él no era un chico de los cuales se metían con otros. Él era más bien de que “si no me jodes, yo no te jodo” así de simple. Sin embargo, ahora estaba en un hospital, grave y yo acá. Con Alyssa de conductora, no podía estar más nerviosa con su forma de conducir tan lenta. Quería llegar ya y no me importaba si algún puto auto se enojaba por aquello. Ni siquiera me importaba faltar a mi trabajo en ese instante. La persona que quiero está en un hospital y pueden irse todos a la mierda.

-Más rápido, mierda –Casi le grité a mi mejor amiga con mi voz más que titubeante. La morena se mordió el labio con nerviosismo mientras apretaba lo que más podía el pedal de aceleración, sé que no debía gritarle ya que no tenía la culpa de nada, pero estaba mal. Todo, desde que Eric me llamó, me hiso estar completamente mal.

-Hago lo mejor que puedo Christine, relájate –Habló con determinación mientras no despegaba la vista del frente. No le respondí ya que no tenía tiempo de pensar en otra cosa que no fuera mi Caleb. Suspiré estirando mi cuerpo hacia atrás en el asiento del copiloto, decidí abrir la ventana un poco para que la brisa de otoño lograra relajarme por lo menos un poco. Sin embargo no funcionaba. Cerré los ojos tratando de disimular mi ansiedad mientras veía como mi mejor amiga conducía lo más veloz posible tratando de llegar a ese maldito hospital, que por demás sentía que estaba lo más lejos del mundo.

Mi ansiedad se convirtió en nerviosismo al darme cuenta que Alyssa estacionó el auto en frente de aquel establecimiento. No dudé ni un segundo en salir casi volando del vehículo para entrar y darme desde luego una vista plena a una secretaria en la entrada, ella y un par de pacientes más esperando, no me importó en realidad cómo me vieran de agitada y temblorosa. Quería saber de Caleb. No dudé en ir hacia la recepcionista morena.

-Disculpe ¿dónde se interna Caleb Small? –Su vista se levantó fruncida. Hija de puta, no tengo tiempo para inspecciones.

-¿Su nombre? –Tragué saliva.

-Christine Parker

-¿Es alguna familiar? –Asentí de inmediato. Joder, estaba a punto de golpearla si seguía haciendo preguntas imbéciles. Sabía que era su trabajo, sin embargo todo lo que me atrasaba me molestaba en ese instante.

-Soy su novia –Sentí a mi mejor amiga venir detrás de mí para luego ganarse a mi lado. La mujer morena asintió, sacando un gran libro de inscripciones o alguna mierda así. Mi paciencia se fue al límite –¿En dónde se encuentra? –Su mirada volvió a mirarme con veracidad para después suspirar resignándose al ver mi cara de preocupación.

-Sala 83, piso 4 –Asentí dándole un leve “gracias” susurrante, yendo con rapidez hacia el ascensor. Alyssa me acompañó desde atrás hasta llegar a ese encierro metálico. Tragué saliva a punto de derramar lágrimas cuando veía el ascensor ascender con aquella lentitud para llegar al cuarto piso. No quería que nada malo le pasara a Caleb y en cierta forma algo me decía que lo que le ocurrió fue mi culpa. No debí haber dejado que se fuera, él quería quedarse tanto como yo en mi casa. Sin embargo, si tan sólo hubiera sabido, ni de mierda lo dejaba salir de mi departamento. Sentí el suspiro de mi mejor amiga, quien seguía a mi lado. Como siempre ha sido cuando una de las dos está mal.

-Sé lo que estás pensando –Volví a tragar saliva ante la acotación seria de la morena –No es tu culpa Christine –Negué con mi cabeza.

-Es mi culpa por haber dejado que se fuera. Ambos no queríamos separarnos, pero yo lo dejé ir e incluso lo incité a que se fuera más temprano –Dije derramando las primeras lágrimas. Ya que estaba segura que a continuación vendrían más.

-Lo sé. Pero tú no sabías que esto pasaría, los accidentes ocurren cuando menos lo esperas –Con mis manos acaricié mi frente nerviosa, viendo el monitor que daba a la vista en qué piso íbamos. Piso tres, joder ¿cuánto se tardaría esta mierda? Sólo eran cuatro pisos.

-Si te soy sincera. No sé si esto fue un accidente Aly –Hablé en un susurro, algo que sólo ella alcanzó a escuchar y a lo que no dijo nada. Aquello me había salido sin siquiera haberlo pensado. Tal vez lo pensaba en cierta forma, pero no me atrevía a decirlo. Tenía ciertas dudas que me hacían cruzar con ese tipo de sentimientos de incertidumbre, las cuales me hacían rogar que no fueran ciertas. Sino, que todo fuera como Alyssa decía. Un inusual accidente.

Suspiré sacando todos los nervios cuando por fin las puertas del ascensor se abrieron para hacerme notar un pasillo, el cual tuve que cruzar casi corriendo para encontrar esa bendita sala. Al llegar me encontré con Eric, Jessica y aun sujeto desconocido que jamás había visto. Al menos recordaría haber visto a alguien con aquel característico afro. Quienes por cierto estaban sentados en unas par de sillas de esperas que estaban en cada rincón del pasillo. Estaban serios y preocupados. Todos, absolutamente todos se notaron que habían llorado. Mis lágrimas no tardaron en salir al ver la tensión espeluznante que había.

-Eric –Apenas susurré, cuando la vista del moreno se subió para mirarme. Inquietantemente también la de Jessica. La única diferencia era que Eric me miraba conmovido, ella con seriedad.

-Christine –Se levantó de su asiento para abrazarme en gesto de comprensión. Eso terminó con mi poco grado de cordura para soltar las lágrimas restantes. Era increíble que alguien llegara a provocar algo así en mí. Pero no era cualquier persona de la que estaba hablando. Era Caleb, el hombre que quería.

-¿Qué pasó? –Pregunté de inmediato luego de separarme del musculoso Eric. Alyssa apareció a mi lado de improviso lo que hiso que agradeciera mentalmente. En el interior me relajaba que ella estuviera ahí conmigo. Él se revolvió su cabello negro oscuro con nerviosismo.

-Es lo mismo que nos preguntamos todos –Cerré los ojos, secando mis lágrimas. Debía ser fuerte con esto, mierda –Al parecer asaltaron su casa y bueno, para mala suerte de Caleb al llegar los ladrones lo golpearon. Esa es la teoría principal de la policía –¿Asalto? Qué ridiculez. Por lo poco y nada que veía reportajes de aquello, los delincuentes principalmente roban a casas ricas. Pero Caleb no era de esos, era alguien humilde y si hicieron algo así fue por alguna otra intención. Más personal que otra cosa. Joder, pero no me importaba ahora. El bienestar de Caleb era lo primordial ahora. Nada más que eso.

-¿Y está estable? –Pregunté con angustia. Levantó sus hombros.

-No lo sé. Los doctores aún no nos dicen nada.

-¿Cómo está Melanie? –Ese tema también me preocupaba. No me podía imaginar a aquella princesa llorando por su hermano. No podría tolerarlo.

-Ella está bien, Matt la está cuidando ahora en su casa. Por suerte cuando ocurrió eso Jessica la cuidaba y no tuvo el horror de presenciar lo que pasó –Asentí más o menos tranquila.

-¿Cómo se enteraron? –Sé que parecía loca preguntando, pero tenía que saberlo todo para estar tranquila. Aunque sin mentir, no me iba a tranquilizar hasta que Caleb esté bien. Eric tragó saliva.

-No sé si…

-Eric, dímelo –Hablé determinante interrumpiéndolo. Quería escuchar, quería escuchar cómo habían encontrado a Caleb como para que ocurriera esto. Aunque me doliera en el alma. Él me miró titubeante para luego resignarse. Hoy no andaba con rodeos, quería saberlo todo.

-Jessica encontró extraño que Caleb no fuera a buscar a Mel a la hora acordada, y llamó a Darrell para que fuera a ver si estaba en su casa, ya que él vive más cerca –Señaló con la mirada al afro quien estaba serio, con su mirada fija al piso sin señales de algún gesto –Él fue a verlo y –Paró su explicación de repente –Christine no encuentro que sea necesario

-Eric por favor. Sólo quiero saber –Dije en un susurro suplicante, a punto de abofetearlo si no me lo decía. Él asintió exhalando.

-Darrell fue a verlo y encontró la puerta abierta. Se asustó cuando vio que la casa estaba destrozada. Se asustó mucho más aún cuando vio a Caleb, tirado en el piso de su cocina y en su alrededor repleto de –Tragó saliva con dificultad. Como si estuviera a punto de vomitar –Repleto de sangre. Y al parecer, todo indica que golpearon a Caleb en la cabeza –Después de escuchar tuve que tomar asiento en unos de los asientos, mi presión se bajó de repente evitando permitir el paso de la noticia.

Comencé sentir cómo las lágrimas empezaban a hacerse notar nuevamente, sollocé fuertemente. Inmediatamente sentí una mano delgada sobre mi espalda. Supe que era Alyssa consolándome. Es que no me pude imaginar cuánto pudo haber sufrido Caleb con aquello, fue un golpe duro en cualquier sentido de la palabra. No pude evitar sollozar en los brazos de mi amiga, imaginarme eso me ponía más que mal. No creo que haya podido soportar verlo así. Mi hiperventilé, mierda. La respiración ya no llegaba saludablemente a mis pulmones.

-¿Te traigo un vaso de agua? –Preguntó Alyssa luego de que me separé de ella para respirar mejor. Necesitaba estar cómoda sino, me desmayaría ahí mismo. Asentí. Mi mejor amiga me conocía bastante. La morena fue rápidamente, dándome tiempo para regular mi respiración. Pero se me hacía complicado con las putas lágrimas que no dejaban de salir, joder.

-Tranquila Christine –Alcancé a escuchar a Eric con voz apagada, quien se sentó a mi lado –Todos estamos igual o peor que tú. Caleb no se merecía esto pero, de nadie es la culpa. Son cosas que pasan, lamentablemente no podemos hacer nada –Tragué saliva, lo sabía.



-Los familiares de Caleb Small –Alcancé a escuchar a una enfermera preguntando de la nada aquello, luego de media hora más de espera en ese infernal lugar. Entrando a la parte donde estaban, prácticamente, todos los pacientes esperando respuestas para personas desvalidas del cuarto piso. Todos los que conocíamos a Caleb, nos levantamos respondiendo el aviso. La chica rubia nos miró a todos un poco acongojada y tímida. Mierda, quería saber ya –Mmmh bueno ¿Ustedes son sus familiares? –Eric decidió responder por todos. A mí de un segundo a otro se me había secado la boca de la desesperación.

-Somos sus amigos –Ella asintió comprendiendo –¿Pasó algo malo con él? –Preguntó el moreno con miedo en su voz grave de por sí.

-No –Negó y algo, más o menos todo, en mi cuerpo se relajó. Vi lo mismo en el cuerpo de todos los presentes –Pero está en un estado delicado. El golpe que sufrió fue muy fuerte por lo que es lógico que quedara inconsciente por bastante tiempo, y por cierto muy certero en la parte baja de su cráneo. El doctor fue obligado a cerrar esa herida para detener el sangrado, es una suerte inmensa que no haya pasado a mayores –Suspiré tranquila. Dios mío, jamás estuve con mi alma en un hilo desde que supe que mi padre estaba enfermo. Era gratificante saber que esto tuvo éxito, por lo menos.

-¿Él está despierto? –Preguntó Jessica, un tanto acelerada. Yo estaba igual, pero podría soportarlo, más o menos. La chica rubia asintió de nuevo.

-Sí, pero está un poco débil –Suspiré de nuevo –No voy a negar que cuando esté completamente consciente en su cuerpo sentirá un dolor horrible en esa parte pero se pasará, sólo tiene que estar seguro y con reposo hasta que se recupere –Tomé en cuenta la precaución. Ahora más que nunca se tendría que cuidar a Caleb. Y estaba más que segura que ayudaría con eso, me convertiré en una enfermera profesional si es necesario, de eso no hay duda.

-¿Podemos visitarlo? –Pronunció de nuevo la pelirroja. La enfermera asintió.

-Sí, pero sólo uno. El doctor Gómez, quiere que el señor Small esté en buenas manos primordialmente. Sin emociones que lo puedan alterar

-Muchas gracias –Agradeció Eric y todos asentimos viendo cómo la enfermera se retiraba del lugar. De pronto pasó algo que me colocó más que nerviosa, todas las miradas se posaron en mí extrañamente colocándome acongojada de por sí. Creo que me perdí de algo –Creo que será mejor que vayas tú –Dijo el musculoso mirándome directamente casi con una sonrisa. Jessica gruñó de inmediato

-¿Qué? ¿Estás loco Eric? –Estaba segura que le faltaban un par de escalas vocales más, y terminaba gritando para que todos la escucharan en el edificio. Él la miró.

-Creo que es algo obvio. Christine es su –Lo interrumpí antes de que siguiera. No quería problemas, menos ahora.

-No Eric. No me corresponde, ve tu –Hablé con determinación un poco débil.

-Pero

-Eres su mejor amigo y no hay objeciones para eso ¿De acuerdo? Luego, y si se da la ocasión vendrá mi turno –Dije tratando de sonar firme, pero las emociones de toda esa mañana me tenían en otra galaxia. Sonreí para luego recibir un inesperado abrazo amistoso de su parte. Me sonrió con esa particular forma galante que tenía ese chico por naturaleza para después ir a la sala casi corriendo.

Giré mi vista para encontrarme con Alyssa, quien siempre estuvo a mi lado en cualquier momento. Ella me sonrió al fin alegre después de todo esto, yo le respondí de vuelta abrazándola y riendo. Demonios, cómo quería a esa idiota.

-¿Ves? Todo salió bien –Comentó luego de separarse de mí para verme a los ojos. Levanté mis hombros –Ahora quita esa cara de culo que tienes y acompáñame –Me tomó de la mano llevándome a quién sabe dónde. Fruncí mi ceño.

-No estoy de ánimo Alyssa. Caleb estaba mal para mí hace unos instantes y no sé si sea bueno que hagas unas de tus locuras ahora –Respondí más o menos débil. La morena rodeó sus ojos.

-No es una locura para mí ir a tomar un café para que despiertes y sonrías –Frunció sus labios divertida –A Caleb no le gustaría ver esa cara de no haber tenido un orgasmo hace 10 años –Reí levemente ante su broma, ella era experta en subirme el maldito ánimo en mis peores momentos. Por eso la quería.

-Bueno, esa es otra cosa –Terminé asintiendo siguiéndola hasta la cafetería del primer piso.

Ahora mi mente y mi corazón podían estar más tranquilos joder. Sin embargo ahora tenía una duda rondando en mis pensamientos que no me dejaba tranquila en todo el trayecto hacia el comedor, era raro que Caleb haya sufrido algo así. Él nunca se metía con nadie y si tenía algún problema personal, no era para que la persona con quien tuvo algún roce cometa una acción así. Este “robo” definitivamente me olía mal, como nunca antes. Luego estaba lo otro que me tenía conmocionada. El hecho de que nunca estuve a tal extremo con un alma en un hilo desde que mi padre se había enfermado, y en tiempo presente extrañamente me ocurría con este chico. Eso no demostraba que yo lo quería, yo sentía algo más profundo que eso. Pero no tenía la certeza completa como para descubrirlo y la verdad es que no sabía si quería hacerlo. Alyssa me entregó un café luego de unos minutos después de pedirlo. Estaba pensativa, esa mañana había tenido emociones más que mezcladas.

-Suéltalo –Habló de la nada mi mejor amiga interrumpiendo mis pensamientos, mientras se sentaba a mi lado en una mesa de la cafetería. Con su cafeína en sus manos. Fruncí mi ceño notablemente no entendiendo su comentario.

-¿Disculpa? –Bufó entretenida. No entendía para nada su actitud

-No te hagas la tonta, vamos, dime qué sientes por ese chico –Levanté mis hombros. Con que a eso se refería, típico de Alyssa.

-No lo sé –Dije siendo sincera –Lo quiero, de eso estoy segura –Ella negó con la cabeza tomando un sorbo de café.

-Bueno. Para ser sincera, jamás te vi así de mal por alguien que no fuera tu padre –Suspiré, tenía razón en todo maldita sea –Dime Christine, no tienes por qué tener miedo. Si amas a Caleb no hay ningún problema con eso –La miré en forma de alerta. Nunca me imaginé que precisamente, Alyssa Jefferson me dijera eso como algo tan común. Pero luego exhalé, resignándome a hablar aquello con ella. De todas formas es mi mejor amiga, no había secretos entre nosotros.

-¿Cómo sabes eso?

-Porque el amor no se sabe, se ve. Y yo veo en tu mirada más que amor por Caleb, zorrita –Lanzó una risa leve y comprensiva hacia mí. Volví a fruncir mi ceño.

-No, lo que quiero decir es que ¿Cómo puedes saber que amas a alguien, si no conoces lo que es el amor? –Pregunté acongojada y confundida, Alyssa me miró interrogante. Sabía a dónde iba con este tema.

-No soy una experta sin embargo, pienso que el amor es algo sensible pero a la vez lo más fuerte que existe –Se acomodó la garganta tomando otro sorbo de café –Es algo que por más fuerte que seas, te hace sensible. Y no existe nada que pueda evitarlo –Pensé en eso un momento, tal vez sea cierto. Tal vez amaba a Caleb y no era capaz de mirar por un segundo más allá que el “querer”.

-No sé si lo amo. Pero lo quiero y mucho –Alyssa negó divertida nuevamente, soltando una leve carcajada. La miré confusa.

-Cómo te dije, jamás te vi más mal que cuando tu padre se enfermó. Eso sólo demuestra que tú no quieres a ese chico –Tragué saliva al ver su mirada delatadora –Tú lo amas, y eso está más que perfecto –Reí un poco.

-¿Tú crees? –Asintió de inmediato.

-Por supuesto y me parece perfecto. Él es un chico responsable y maduro para su edad –Habló con sensatez –Incluso me atrevería a decir que es mucho más maduro que tú –La miré sin creer ¿ella era mi mejor amiga verdad? La golpeé divertida y con suavidad en el hombro. Aly soltó una carcajada.

-Tal vez tengas razón –Dije en un suspiro –Tal vez yo, yo lo amo –La morena soltó una risa, esta vez irónica.

-Desde luego ¿Alguna vez me he equivocado, zorrita? –Preguntó haciéndome reír. Levanté mis hombros –Además, cambiando de tema: ¿Cómo se llamaba ese moreno amigo de tu amor? –Preguntó interesada. Abrí mis ojos sorprendida ante su inesperada pregunta.

-Espera ¿te interesa Eric? –Pronuncié atónita a punto de caerme de espaldas. Ella rio un poco acongojada, confirmando mi pregunta –Eres una perra –Dije divertida y en broma. Alyssa hiso un puchero.

-No es eso. Pero quería saber –Dijo haciéndose la inocente.

-Estás con Stefan, no puedes hacerle eso al alemán –Alyssa bufó ante mi réplica de madre preocupada, rodeando los ojos.

-No estoy diciendo que follaré con él, pero quería saber su nombre eso es todo –Volvió hacer un puchero de niña pequeña –Igualmente, él no está muerto y yo tampoco –Habló por lo bajo. Repetí esa mirada de reproche, de verdad Alyssa era un caso especial.

-No puedo creerlo –Sonreí negando mi cabeza entretenida, observando la actitud de mi mejor amiga.

-Ash no seas melodramática, Dios. Quería saber su nombre solamente –Levantó sus manos declarándose inofensiva. Rodeé los ojos.

-De todas formas…

-Christine –Sentí una voz femenina llamándome a mis espaldas, interrumpiendo mi conversación. El ceño de mi mejor amiga se frunció al mirar por detrás de mí a la persona que me había llamado, por lo que con rapidez e instintivamente giré mi vista para encontrarme con la chica pelirroja y amiga de Caleb. Quien me miraba seria y expectante. Mis pensamientos se extrañaron desde luego, jamás esta chica había buscado alguna conversación conmigo y es que siempre he supuesto que me quiere más bajo tierra que viva dispuesta a hablar –Me gustaría hablar contigo, un momento si no es mucha molestia –Fruncí de nuevo mi ceño notablemente girando mi vista hacia la morena quien no sabía cómo reaccionar ante la tensión del instante. Ella entendió mi mirada por lo que se levantó con lentitud de su asiento a mi lado un poco seria, dándoselo implícitamente a Jessica.

-Umh, yo te espero arriba ¿sí? –Asentí ante el aviso de la morena y ver cómo se retiraba del comedor para volver arriba. Aún estaba extrañada del por qué la pelirroja querría mantener una conversación conmigo. Yo no le simpatizaba, para qué dar más cuerda al asunto ¿no? Jessica caminó hacia donde estaba sentada Alyssa y tomó asiento, justo a mi lado. Su mirada cobriza me inspeccionó potentemente, no sabía lo que pasaba por la mente de la chica, sin embargo si quería buscar algún tipo de pelea no estaba de ánimos. Menos ahora.

-No es muy largo lo que quiero preguntarte Christine, pero es muy preciso –Asentí de nuevo invitándola a hablar, hasta el momento ninguna palabra salía de mi boca y es que realmente no tenía palabras del por qué me hablaba así –¿Estás de novia con Caleb verdad? –No era más bien una pregunta, más bien una afirmación esperando ser confirmada. Me incomodé un tanto ante su pregunta.

-Sí, algo así –Dije un tanto seria y confusa. Ella asintió cruzándose de brazos. Por primera vez me fijaba que era muy blanca y bonita. Pero no era esa belleza despampanante que te dejaba con la boca abierta, sino algo más tierno y sencillo. Natural.

-Y supongo que sabes que tú… no me agradas ¿no? –Mi ceja se levantó sin poder creer lo que me decía esta chica. ¿Para esto quería conversar? Bufé mentalmente.

-Escucha Jessica, de verdad no quiero discutir justo ahora –Suspiré aclarando la situación con la chica –Si te caigo como patada al estómago, no es mi problema y por favor, te pido amablemente que te retires y me dejes sola –Ella me sonrió, no amigablemente si es que lo puedo decir.

-Pues debería ser tu problema Christine, porque todo lo que pasó ahora con Caleb no es nada más que tu culpa –Mi cara casi cayó al piso de lo último que dijo, la impresión se apoderó de mí, mierda.

-¿Qué? ¿cómo te atreves a decirme eso? –Mi enojo se hiso visible. Jessica me observó indiferente de abajo hacia arriba. En lo que se me podía observar mientras estaba sentada, claro.

-Es obvio. A Caleb jamás le ocurrió algo así en la vida y ahora, en el preciso momento en el que apareciste tú pasa por esto –Me miró despectiva –Si no es una tonta coincidencia, entonces ¿qué es? –Nuevamente su observación hacia mí era de enojo múltiple. Y yo prácticamente me quedé helada por todo esto que injustificadamente proporcionaba hacia mi persona. ¿Quién mierda se creía? Ni mi propio padre, cuando estaba vivo, me reprochó cosas con tal altanería. Y definitivamente no dejaría que aquella chica que no superaba los 18 años viniera a enfrentarme.

-Lo que pasó con Caleb fue un accidente. Tal como le pudo pasar a cualquiera y lamentablemente le pasó a él –Me levanté de mi asiento indignada y tratando de convencerme a mí misma de aquello, sin embargo algo en mi interior me decía lo contrario. La apunté con mi dedo totalmente furiosa pero tratando de controlarme, después de todo no dejaba de estar en un hospital –Pero no voy a permitir que ninguna niña como tú ponga en duda aquello –Ella se levantó de igual forma para estar cara a cara.

-¿Entonces cómo explicas que todo esto pase cuando llegaste tú? –Rio irónica –Primero su inesperadas salidas de no llegar a casa hasta el otro día, su despreocupación por la tienda y ahora un supuesto “asalto” –Negué con mi cabeza sin poder creer el coraje que me estaba aguantando de no mandarla a la mierda. Contó cada una de las acciones realizadas por Caleb al contar con sus dedos –Todo esto desde que llegaste

-Aun no entiendo qué tiene que ver eso conmigo, yo lo único que he hecho es querer a Caleb más que a nada. Si no puedes entenderlo entonces no vale la pena seguir “hablando” –Hice comillas con mis dedos, ella se acercó amenazante. No amenazaba a nadie por Dios, ni a una sola mosca.

-Bien. Si dices quererlo tanto, pues aléjate de él. Sólo lo estás distrayendo de sus reales responsabilidades –Tragué saliva, pensando. En cierta forma, reconocí apenas en mi interior, algo de todo lo dicho tenía razón –Tiene una hermana que depende de él y un trabajo qué mantener. No tiene tiempo para responsabilizarte por tu trasero niña bonita –Me dijo dándome un gesto de asquerosidad. Me mordí la lengua, demonios, cómo lo hice. A nadie le haría bien saber que ella tanto como yo nos estábamos asesinando verbalmente. Pero no, no iba a dejar que ni Jessica ni nadie me pisoteara. Eso era lo principal que papá me había enseñado en la vida.

-¿Quieres que me aleje de él por su bien? ¿O porque quieres tener el camino libre para ti? Porque déjame decirte que no engañas a nadie con tu máscara de “amiga preocupada” –Sonreí con ironía, haciendo que la pelirroja se colocara roja de furia –Admítelo, sólo quieres estar con Caleb y sacarme a mí del camino con excusas baratas. Pero aunque lo logres y me vaya, tú no lograrás nada con él. Porque simplemente… –Yo me acerqué ahora, mirándola hacia abajo. Era un chiste de mal gusto decir que esa chica me superaba en altura –Porque simplemente, él me quiere a mí –Tragó saliva, con furia vagando por sus venas. Le di en el punto fijo.

-Sólo te digo que te alejes de él por el bienestar de Caleb y su alrededor, nada más. Tómalo como quieras –Respondió firme. Asentí.

-Pues, ahórrate aquellos comentarios. Si no es mucha molestia, porque yo no pienso alejarme de él –Ella se cruzó de brazos a la defensiva.

-Uhm ¿Christine? –Nuevamente interrumpieron una conversación propia alguien desconocido, sólo que esta vez fue una voz masculina y la pude reconocer. Eric. Me giré sobre mis talones para poder verlo –No sé, si estaban conversando mejor después… –Lo interrumpí. Esta conversación no iba para ningún lado, de todas formas.

-No es nada, dime –Hablé tratando de tranquilizar mi temperamento. Él asintió.

-Es Caleb, quiere verte



(…)



Abrí la puerta que demostraba ser de la sala 83 con cuidado, pensando internamente que Caleb estaría durmiendo o algo así y no quería ser inoportuna para despertarlo. Así que entré pero me llevé la sorpresa de que mi castaño estaba más que despierto en aquella horrible cama de hospital, y una cosa espantosa tenía en su boca que le permitía respirar adecuadamente. Aquello era transparente y al irme acercando, me di cuenta que al verme me sonrió abiertamente. Yo sólo me dediqué a mirarlo conmovida, recién me daba cuenta que no podía estar tranquila si no estaba él a mi lado. Como también sabía que no podía tolerar verlo así, me gustaba más cuando estaba lleno de energía, e incluso prefería verlo enfadado conmigo por alguna estupidez salida de mi boca que verlo así en ese estado.

Al entrar y no poder decir alguna palabra de la impresión, me fijé que tenía una gran venda en la parte baja de su cabeza. Por atrás. Por lo que lo veía un poco incómodo, joder, debe estar sufriendo un dolor de mierda y yo no podía hacer nada.

-No piensas saludarme –Dijo sonriente en una voz débil a través del respiratorio. El cual se sacó lentamente levantando con mucho esfuerzo su mano, para quitárselo por supuesto. Me acerqué de inmediato a su cama para sentarme en algún pequeño hueco a su lado. No pude evitar derramar lágrimas tanto de tristeza como de felicidad. Tristeza por el hecho de verlo así y felicidad por saber que no fue peor, por saber que estaba ahí conmigo dispuesto a recuperarse. Me las limpié rápidamente con mis manos.

-No puedo creer verte así, es demasiado para mí –Respondí a punto de lanzarme a llorar como una niña pequeña. Su mano con suavidad cayó ante las mías, las cuales por supuesto tenía puestas sobre mis piernas desnudas, y sentía cómo caían mis lágrimas pasando por mis mejillas. Caleb me acarició con todo el amor del mundo.

-Bésame y te juro que estaré mejor –Reí ante su comentario para después acercarme a su rostro pálido. Eso sólo significaba que había perdido bastante sangre. Aun así, seguía siendo lindo para mí, sea del modo que sea, por lo que me aproximé hacia su rostro y junté mis labios con los suyos. Al parecer tanto él como yo quería que esto sucediera, ya era bastante el tiempo en el que estuvimos alejados y yo estaba con una angustia infinita. Con dulzura moví mi boca con la de él, quien también hiso lo mismo con ternura. Tenía que admitir que sus labios estaban fríos y sin esa calidez pasional que sentía cada vez que nos besábamos. Ahora eran diferentes, era por todo. Por el golpe y por el hecho de estar en el hospital. Adentré mi lengua con suavidad y timidez entre sus labios, no hubo respuesta alguna a esa más que un jadeo de su parte. Sabía que no podía responderme como hubiera querido, sin embargo me estaba volviendo adicta a sentirlo en ese modo. Y no pude evitarlo. Con suavidad y paciencia lo besé con cariño, jugando con su linda boca por unos largos segundos. Incluso me atrevería a decir que fueron minutos, minutos hermosos.

Me separé tratando de no caer ante la tentación de lanzarme encima de él y besarlo de alguna forma frenética, como tanto nos gustaba a ambos. Suspiré, aunque no lo estuviera besando, estábamos cerca. Ahora pude observar mejor cómo la debilidad se notaba en su cara, Dios, no sabía se hubiera sido capaz de soportar esto.

-Has llorado –Pronunció con suavidad y un tanto débil, tenía que estar consciente que Caleb no hablaría normalmente como siempre por su situación. Aunque lo que me dijo no fue una pregunta por parte de él, ya que al estar cerca pudo ver rastros de lágrimas en mis ojos. Era obvio. Asentí

-¿Cómo querías que estuviera? –Hablé en un susurro triste –Estaba asustada, pensé que nunca más te volvería a ver –Dije aun recordando el espanto y el miedo que sentí cuando Eric me dijo la noticia. Él suspiró con una sonrisa de tristeza.

-No debiste pensar en eso. Jamás te dejaría sola, ni a ti ni a Melanie –Asentí a punto de llorar de felicidad, pero me contuve. Ya que de un instante a otro mis sentimientos comenzaron a regularse con firmeza, dejándome en claro lo que comenzaba a sentir por él y de lo que hubiera sido de mi vida si no despertado de aquel infierno.

-Lo sé –Me sinceré a lo bajo, sin quitar la vista de sus ojos. Que de por sí, aunque estuviera débil, no dejaban de ser hermosos y brillantes –¿Vas a decirle? –Pregunté cambiando de tema, pero sin quitar mi tono bajo de la voz. No hacía falta hablar fuerte para comunicarnos. Él tragó saliva para luego tragar, sabía a quién se refería.

-Me encargué de que no lo supiera para no asustarla –Pronunció –Mientras me recupere ella se quedará en casa de Eric –Titubeé en mis pensamientos, sinceramente no sabía si era buena idea ocultarle algo así a Melanie.

-No sé si es buena idea Caleb, ella tiene derecho a saberlo y bueno, también sabes que preguntará por ti –Él negó, no quería discutir por supuesto como tampoco yo.

-Eso es algo que no quiero involucrarla. Mientras más alejada de todo lo malo que pase, mejor –Bien, no diferí en eso. Como dije no quería discutir.

-¿Y qué le dirás? Porque no te verá por un par de días hasta que estés bien –Caleb exhaló.

-Supongo que Matt ya le habrá dicho algo y me tendré que someter a lo que haya hablado –Confirmé con mi cabeza. Era impresionante que aunque esté postrado en cama no deja de ser responsable con sus cosas. Lo quería mucho y cada vez me conmovía más. Si es que se le puede llamar “conmoción” claro –Pero ahora no quiero hablar de eso. Quiero que vengas y estés en mis brazos –Negué de inmediato levantándome con miedo. Joder, acaso no veía cómo estaba su estado actual.

-¿No has visto cómo estás? Siento que si te llego a tocar, te romperé algún hueso o algo –Exageré, pero en cierta forma tenía razón. Caleb no podía estarme pidiendo que lo abrace, no sería bueno para ambos. Él bufó.

-No seas dramática Chris, ven. Sólo me duele mi cabeza pero lo puedo soportar –Abrió sus brazos con lentitud con una sonrisa traviesa, sentía que aún estaba débil por supuesto. Pero aún no podía, tenía tantas dudas rondando como ganas de estar con él en ese instante.

-Quiero saber que pasó –Titubeé nerviosa con el tema –Quiero saber que pasó en tu casa Caleb, no he podido estar tranquila desde que me enteré –Su sonrisa traviesa por supuesto se fue a la mierda. Su gesto se convirtió en algo más que serio, algo duro.

-Nena. En realidad no recuerdo muy bien lo que pasó –Dijo con dificultad al ver mi cara de que no me iba a resignar a respuestas cortas. Tal vez estaba siendo muy dura viendo el estado de Caleb, pero el alma la tenía en un hilo y quería sacar de una vez por todas mis dudas –Pero sí se me vienen imágenes de mi casa destrozada y… –De un instante a otro su rostro débil tomó color y a la vez sorpresa. Fruncí mi ceño al ver cómo abría los ojos como platos como si algo hubiera pasado por su mente recordándole cosas. No habló por un buen rato en los cuales se encontraba en un estado de shock. No quise hablarle pero me moría de curiosidad ver cómo no respondía. Tragué saliva arriesgándome

-¿Caleb? –Él no respondió de inmediato, no supe cómo pero terminó sacando fuerzas de no sé dónde y se logró sentar en la cama donde estaba acostado. Pude ver cómo su venda, la cual estaba ubicada en la parte baja de toda su cabellera y demostraba un mínimo sangrado. Que hacía ver que el doctor realmente le hiso una operación para cerrar la herida de aquella parte. Aún no comprendía su reacción y no tardé en volver a preguntar –¿Estás bien? ¿necesitas algo? –Pregunté de inmediato, él negó dificultosamente con su cabeza y haciéndome un gesto que necesitaba pensar. Decidí cerrar mi boca, tal vez así le daba lo que quería.

-Harrison –Lo nombró con seriedad y sus ojos cerrados, como si le doliera pensar en aquello –Él fue –Tragué saliva tratando de entender lo que me decía, o al parecer no quería entenderlo. Levantó su mirada azulada para mirarme fruncido.

-¿Qué? –Pregunté asustada, de por sí perdiendo el color de mi rostro. Lo sentí mierda.

-Recuerdo esa maldita nota –Dijo mirándome, levantando su voz y sacando fuerzas. Supuse que de la rabia que sentía por supuesto –Él mandó a unos tipos a destrozar mi casa y también a, matarme –Negué con mi cabeza de inmediato, tratando de creer en mis contradicciones que en las propias palabras de Caleb. Estaba siendo una estúpida, pero no quería creerlo.

-Es imposible –Negué de nuevo tratando de creérmelo –Nick es celoso y a veces un poco antipático, pero no creo que sea capaz de ser un… asesino –Me costaba admitirlo, tanto como me costaba creerlo. Él bufó, ahora enojado y recobrando mucho más el sentido.

-Pues créelo Christine ¿Cómo explicas el hecho de que hoy estoy en este maldito lugar? –Ahora con mis manos nerviosas me rocé mi rostro con ansiedad, joder. No podía creerlo, no me calzaba –Él me dejó una nota, no recuerdo lo que decía pero sé exactamente de quién era. Y estoy más que seguro que al final del escrito salía su nombre –Volví a tragar saliva y respiré agitadamente. No podía ser cierto, Nick, digo no me cabía en la cabeza después de haberlo conocido cuando él apenas tenía 18 años. La gente cambia, Christine. Me recordé a mí misma de las mínimas enseñanzas que te dan los obstáculos de la vida, eso y el recuerdo de Nick golpeándome al llegar a mi departamento.

-¿Quieres decir que Nick mandó a personas a que te… –No completé mi pregunta ya que sencillamente no podía terminarlo de tan sólo imaginarlo.

-Es algo obvio ¿no crees?

-No sé –Suspiré –No sé qué creer en realidad, es complicado imaginarme a alguien siendo malo a tal aspecto –Caleb nuevamente bufó, se había enojado no por el hecho de que supiera quién había sido, sino que yo no le demostraba que le creía. Lo sabía. Pero ahí estaba mi estupidez, mis dudas.

-¿Qué clase de pruebas necesitas? ¿una foto? ¿un dibujo retratado con alguna escena? –Preguntó con ironía. Fruncí mis labios –Christine, estoy postrado en una maldita cama ente instante luego de que destruyeran mi puta casa, la cual tenía una nota de prueba que todo eso fue idea de Nick. Si no lo quieres ver, entonces me haces dudar de tu inteligencia –Tenía razón. En todo y al parecer mis pensamientos no me querían dejar ver más allá de lo que había.

-No me digas eso, por favor –Me acerqué para acariciar su rostro. Ya que al estar sentado en esa camilla quedaba a mí misma altura. Él lo giró demostrando que estaba más que furioso conmigo –Caleb, perdón ¿sí? Pero quiero estar segura de todo y así ir a la policía –Él negó de inmediato, mierda.

-No servirá de nada, buscarán a las personas equivocadas –Apretó su mandíbula con rabia –Más precisamente a las que hicieron el trabajo sucio. Es por eso que Harrison lo hiso así, para no ensuciarse las manos en ningún aspecto.

-¿Y la nota? Debe tener alguna huella suya por la cual incriminarlo –Propuse –Esto no debe quedar así –El castaño volvió a negar

-No creo que Harrison sea tan idiota de mandarme una nota si lo hiso con sus propias manos, debió haber hecho lo mismo que cuando mandó a esos tipejos a matarme –Mi aire se fue a la mierda al escucharlo decir eso. Es que no podía creerlo, esto no era una estúpida película de delincuencia, mierda.

-Caleb… ¿Y si fue sólo un acto de vandalismo? –Me miró sin poder creer lo que le había, sacando mis manos que aún estaban en su rostro con brusquedad. La había cagado con abrir mi boca, de nuevo. Joder.

-Como te he dicho. No sé qué clase de cuento de hadas has leído, pero existen personas malas –Habló con furia, pero no tanta. Por su situación claro –Y el hecho de que tú no me creas me haces dudar de tus sentimientos, así que por favor… -Pronunció apretando mucho más su mandíbula y una mano señalando la salida de la habitación –Te pido que te vayas, no necesito a una persona en mi vida que no confíe en mí.

Mi mandíbula casi cayó al piso después de lo dicho, estaba claro que me odiaba por dudar. Lo que no entendía era el por qué lo hacía, estaba más que claro que Caleb no me mentiría en ese aspecto ni en ningún otro ¿Qué beneficio tendría? El castaño me miraba esperando que hiciera algo e hice lo primero que se me vino a la mente y al corazón. Besarlo.

Lo besé con ternura y de improviso, no me respondió de inmediato ya que sentía que aún estaba dolido por mis dudas. Sin embargo luego de unos segundos de tentarlo y atravesando sus labios neutros con mi lengua traviesa de vez en cuando, terminó por responderme con avidez. No con mucha pasión ya que debíamos calmarnos en cierto aspecto, por el lugar y su estado. Pero lo suficiente para ponerme a volar sobre las nubes. Joder, había algo en mi pecho oprimiéndome. Algo muy raro ya que no había sentido eso antes cuando he besado a Caleb, pero ahora. Todo era tan distinto, como si por dentro de mi cuerpo se hubiera aclarado un millón de cosas respecto a él y a mí. No debía tener miedo de afrontarlo, porque de por sí el hombre que tenía besando ante mí no era como los otros. Él no me usaría, nunca me trataría mal ni mucho menos me haría daño. En ningún aspecto, cosas que me ayudaron a aclararme.

-Perdón, soy una tonta –Le dije susurrante después un rato de besos tiernos y a la ves apasionados. Levanté mi vista baja para verlo y demostrarle que era sincera, en cualquier aspecto. Suspiré –Te amo Caleb –Esas palabras ni siquiera titubearon en mi boca al salir, sólo lo hicieron. Dejando al castaño mucho más que sorprendido, me mordí el labio nerviosa, no sabía qué esperar con lo que dije. Pero me había salido del alma, sin poder evitarlo lo cual demostraba que había sido más que sincero.

-¿Qué dijiste? –Preguntó alzando su mano hasta mi cuello para acariciarlo lentamente y con dulzura. Como si me tocara y aceptara que lo que le dije había sido real y no un sueño. Me sonrojé más o menos, no tenía por qué tener miedo. La vida era demasiado corta para tenerlo. Asentí.

-Quiero que tengas claros mis sentimientos hacia ti, y esos son Caleb. Te amo –Pronuncié tímidamente sin despegar mi vista de él. Me sonrió abiertamente, de oreja a oreja como nunca antes. Lo cual me iluminó todo el día y a la vez mi vida.

-Y yo a ti –Dijo rápidamente, captando mi atención y dejándome blanca. Dios santo.

-¿Qué? –Tragó saliva sonriéndome y robándome un pequeño beso que fue el más corto, pero el más sincero que exista.





-Te amo, y desde hace mucho tiempo Christine Parker.

No hay comentarios:

Publicar un comentario