-Es tiempo de despertar pequeña zorrita –sentí la voz insistente de Alyssa despertar mis censores rápidamente. No tuve tiempo ni para abrir los ojos, sólo sabía en ese preciso instante que si venía un millonario a ofrecerme todo el dinero del mundo para levantarme de mi cama lo mandaría al demonio y seguiría durmiendo. –Hice una leche con chocolate caliente y no pienso tomarla sola eh. –bufé entresueños.
-5 minutos más –ahora fue la morena quien bufó.
-Si ayer ni siquiera te dignaste a llamar a tu mejor amiga e irte de juerga no es mi culpa. –la oí para luego sentir una gran iluminación potente en mi habitación. Había abierto las persianas en señal de que mi dulce sueño se había acabado –Es más, creo que debería patearte el culo por ese hecho. Pero como no soy rencorosa y te adoro, te hice una leche con chocolate que te hará subir 300 kilos, pero valdrá la pena cariño.
-¿Qué hora es? –logré pronunciar
-6 con 30 –dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Como si aquel hecho fuera digno de una sonrisa –es tiempo de que te arregles, te duches y comas lo que te preparé
Me senté en la cama rascando mis ojos y acomodar mi vista ante esa odiosa iluminación. Creo que bostecé más de mil veces antes de poder mirarla mejor.
-¿Cómo entraste?
-Me ofendes Chris –puso su mano en su corazón como si la hubiera herido de verdad. Quise reírme ante su cara de drama catastrófico, pero ni energía para eso tenía. La única cosa enérgica que podía lograr hacer era dormir. Si contaba como ejercicio, claro. –Aunque si quieres saber mejor, poner las llaves de repuesto de tu departamento debajo del tapete es un tanto trillado, créeme nena, no querrás que un travesti loco llegue a tu casa y te viole. –Rodé los ojos
-Qué estás esperando para decirme qué me hiciste para comer –ella saltó de repente con un chillido para llegar rápidamente a mi lado. Señalando una bandeja con un tazón de chocolate caliente con un pedazo de pie de manzana que por alguna razón no logré ver que eso estaba al lado, en mi pequeño mueble para dormir –¿Lo hiciste tú?
-Por supuesto que lo hice yo ¿por quién me tomas? Estos 3 años siendo secretaria me tenían que servir de algo ¿no? –bufó –ah y además, tienes que ir al supermercado chica, tu refrigerador está más vacío que la cabeza de una supermodelo. –levanté los hombros
-Sí, creo que hoy iré después del trabajo –dije para luego bostezar de nuevo. Ella exhaló
-Rayos, pareciera como si Hulk te hubiera poseído. ¿Qué diablos hiciste anoche? O mejor dicho ¿con quién lo hiciste anoche?
-¿Por qué todo lo tienes que relacionar con sexo?
-No lo sé. Tal vez si no hubiera olido tu vestido de anoche y encontrar que tiene una gran cantidad de colonia masculina diría que dormiste mal. –abrí los ojos como platos, aunque no me sorprendiera en lo absoluto. Alyssa por más que me costara admitirlo, era bastante inteligente. –Pero como soy tu mejor amiga y te conozco, sé que hiciste cosas sucias y aptas para una película pornográfica.
-No fue nada anormal, bueno, algo así –ella se escandalizó
-¿El tipo era gay?
-¿Qué? No, es sólo, ash, maldición –pronuncié tomándome la frente. Tenía jaqueca, joder –¿Recuerdas a Nick? –La morena frunció el ceño –el tipo del campamento de verano del 2004. Ese, en el que no pudiste ir por la alergia que tomaste por comer almendras –luego de unos segundos ella abrió los ojos más grandes que dos cocos.
-¿El chico scout? O sea, ese novio tuyo de verano que me llegaste hablando y todo eso. Dios, no puede ser –abrió aún más los ojos –te reencontraste con él
Terminé asintiendo para luego querer taparme los oídos con su grito chillón.
-Dime, dónde, cómo y cuándo –suspiré
-¿Dónde? en su departamento ¿cómo? creo que tú más que nadie sabe cómo se hace aquello ¿cuándo? Ayer después del trabajo –respondí a cada una de sus dudas por orden dejando a la morena casi estupefacta.
-Espera ¿después del trabajo? Quieres decir que trabaja contigo –sentí que su boca casi toca el suelo. Quise reírme pero el sueño aún dominaba parte de mi cabeza.
-Es el inspector
-Ay Dios, paren el mundo que me bajo ahora –habló fingiendo echarse viento agitando su mano en su rostro. –¿Y? –fruncí el ceño ante su pregunta histérica
-¿”Y” qué?
-¿Está guapo? –volví a levantar los hombros asintiendo
-Aunque fue algo raro, digo él quiere que nosotros –tragué saliva –nos conozcamos y si funcionan las cosas, tengamos una relación seria en pocas palabras –vi su mirada alarmante sacar chispas.
-¿Y qué le respondiste tú?
-Que sí, podría ser –ella bufó rodando los ojos –Dios, Aly, al chico no lo veía hace como 10 años y hace 3 tuvo una relación mala en la que, bueno, lo engañaron…
-Espera ¿engañar? ¿quieres decir que le pusieron los cuernos? –asentí
-Y no con cualquier persona, su hermano… –Vi que abría sus ojos aun más. No podía creer cómo no se le salían de tantas veces que había quedado sorprendida con nuestro tema de conversación.
-Wow, eso es –se acomodó la garganta –un poco patético. Pero por lo menos alégrate Chris, ahora tendrás internet gratis –fruncí mi ceño no entendiendo –Dios que lenta eres, sus cuernos alcanzan hasta para el wi-fi, debe ser asombroso –respondió a mi gesto para luego soltar una gran carcajada. No supe si reír o reprocharla por esa broma de tan mal gusto. Aunque si era sincera, quise más reírme.
-Que mala eres
Para cuando calmó su risa se colocó seria, me acomodé en mi cama para ver lo que venía. Ver a Alyssa Jefferson seria no era un buen presagio para nadie.
-Pero bueno, hablando en serio. Si quieres “estar con él” debes tener un poco de cuidado
-¿Por qué? Se ve que es un buen tipo –Alyssa asintió
-Puede ser, pero como dijiste no lo veías hace 10 años y hace poco lo engañaron. Y todo el mundo sabe que a los hombres no les gusta ser engañados, por lo menos a ellos les cuesta un poco más superar aquello –respondió como si fuera la doctora amor o algo por el estilo. Aunque no podía negar que podía llegar a tener razón.
-Sí, lo sé pero fue hace bastante tiempo. Creo que esa fue la razón por la que se fue de Cleveland
-Exacto. Se fue porque no superó que le hayan visto la cara. –suspiró –Mira zorrita, te quiero y es por eso que te digo que te cuides. Los hombres que son engañados y no superan eso, pueden llegar a ser un tanto peligrosos.
-Sí, puede ser –hablé pensando en ello. ¿Qué pasaría si Nick no lograba ser lo que era antes? ¿podía ser eso posible? Claro que sí imbécil, la gente cambia. Puede ser para bien o para mal, pero la gente siempre va a cambiar.
-Además también te lo digo porque ambas sabemos que somos alérgicas a los compromisos –reí ante su despectiva recordando a un hombre bastante familiar para ella.
-Oh Dios, soy una idiota ¿qué hay de ti perra? –solté la pregunta con una sonrisa
-¿Qué hay de mí? No entiendo
-No te hagas la tonta conmigo. Ayer comenzó nuevamente tu rutina como secretaria del viejo Roger, viste a Stefan… –Al parecer le di en el clavo cuando la vi sonrojarse como un verdadero tomate.
-Me invitó a cenar este sábado, pero nada más –dijo aún roja. Quise reírme y saltar como ella siempre lo hacía cada vez que le decía algo de algún chico en particular.
-¿Segura? –asintió –¿Y qué le dijiste? No me digas que se lo negaste de nuevo –su, otra vez, sonrojo extremo respondió a mi pregunta –Dios ¿y aun así me dices que soy lenta? Ahora yo debería patearte tu gran culo
-¿Y qué quieres que haga Chris? Me encanta, pero no sé, me aterran las relaciones ¿y si no funciona? ¿y si terminamos y sufro? –preguntó como si fuera una adolescente insegura en busca de su príncipe azul, aunque un poco urgida. No podía negar que se igualaba a la situación actual.
-Pues si no funciona entonces estarás satisfecha de haberlo intentado y si terminas y sufres. Bueno ¿para qué crees que tienes a tu mejor amiga? Créeme que lo más suave que le haré va a ser cortarle sus bolas –ella terminó por reír.
-No lo sé, tal vez le dé una oportunidad. Pero lo haré sufrir un poco más
-¿Tienes idea de cuántas chicas le tienen ganas a tu alemán?
-Pues yo…
Bufé
-Además ¿Qué ya no lo has hecho sufrir lo suficiente ya? Desde principio del año pasado vienes revolcándote con él y el pobre tipo cada día te pide una cita. Si hablas de hacer sufrir el nombre de Stefan estaría tatuado en tu frente –dije entre broma y seriedad. Alyssa no tuvo más remedio que levantar los hombros como una niña caprichosa –Vamos, cuando vayas al trabajo prométeme que vas decirle que sí ¿de acuerdo? –Aunque no lo crean, la morena me hizo un puchero que ni yo misma me lo creí –no me pongas esa cara. Le dirás que sí hoy
-Pero
-“Pero” nada. Por cierto, hablando de trabajo ¿Qué hora es? –la morena levantó su muñeca y vio en su reloj.
-6 con 45 –salté como un trampolín de la cama al oír la tan relajada voz de mi amiga
-Mierda, ya es tarde –Alyssa soltó una risa
-Creo que hoy es tu día de suerte
-¿Por qué lo dices? –pregunté entrando como un rayo a mi baño
-Porque hoy zorrita. Te iré a dejar yo –terminó por decir con una sonrisa orgullosa señalándose con su dedo índice.
Genial.
Caleb
Comenzó a sonar Snap Out of It en la radio de mi cacharro. No iba atrasado cuando me fijé en la hora de mi teléfono, acababa de dejar a Melanie en su colegio e iba de lo más tranquilo cantando idiotamente. Cualquiera que me estuviera grabando en estos momentos se reiría de mi forma tan particular de tararear esa pegajosa canción. Decidí encender un cigarrillo y lo fumé con paciencia. Hoy los tráficos no estaban igual que ayer, supuse que era porque era día martes. Inhalé con lentitud aquella adictiva droga por dentro de mi camioneta. No era que fuera un fumador compulsivo, es sólo que a veces me llegaban las ganas y cuándo últimamente tenía tantas cosas en mi cabeza dejé que aquello me relajara. En pocos minutos la droga la tenía prácticamente terminada, entonces fue cuando me fijé que había llegado al instituto. Al parecer todos corrían a la entrada del establecimiento por una razón desconocida, como si fuera tarde y los profesores lo degollarían si fuera así.
Suspiré tranquilo al pensar en que hoy vería nuevamente a Christine. Mierda, qué me pasa. Desde cuando me preocupo por ver a una chica o no, más aun siendo mi profesora. No es una muy buena señal estar con quien te enseña. Hay varias razones por las cuales no podríamos involucrarnos. Punto 1, es mi profesora. Nunca va haber una relación entre nosotros más que la profesional. Punto 2, por más que quisiera ella no me tomaría en cuenta en aquel sentido porque sencillamente ¿Quién querría a un perdedor fracasado que con suerte puede cuidar de su propia hermana? Podía llegar a ser cruel conmigo mismo, pero no podía negar algo que era totalmente cierto. Las mujeres como Christine sólo buscaban a hombres que se dedicaran a ellas, que no hubiera en su agenda nada más que ocuparse de ellas y complacerlas. Sin importar su trabajo ni otras responsabilidades, lo cual yo no podría hacer ni por más que quisiera. Mi vida era bastante rutinaria, monótona y ocupada siempre con lo mismo. Era un tanto patético reconocer eso con tanta tranquilidad, como si eso fuera normal. Tendría que tener toda la suerte del mundo como para que Christine se fijara aun así en mí.
Con todas esas mierdas de pensamientos salí de mi coche, con mi bolso de lado y sin fijarme hacia delante quien iba en mi camino. Lo único que tenía en mente era terminar con todo esto.
-Lo siento –dije al notar que choqué con alguien. Ni siquiera me di tiempo para mirar a quien había recibido mi hombro estúpidamente.
-¿Caleb? –Mierda y mil veces mierda. Si estaba planeando no sentir algo por Christine tenía que dejar de ser tan imbécil y mirar por donde camino. Aunque me resultara lo más difícil del mundo. La chica venía vestida con unos jeans ajustados azules oscuros y una blusa blanca trasparente ajustada, que resaltaba sus curvas delicadas que la hacían tan femenina y sin duda la chica más hermosa del mundo. Al menos para mí. Usaba unas botas de tacón alto que por más que lo fueran, no dejaba de ser unos milímetros más baja que yo.
-Hola Chris
-¿Estás bien? –fruncí el ceño ante su pregunta. Mi rostro al parecer seguía sin cambiar desde la noche anterior ya que, también me hizo esa misma pregunta
-Sí, sólo estoy un poco cansado. Me costó un poco despertar eso es todo –ella resopló. Era increíble lo hermosa que se veía haciendo cualquier gesto que se propusiera. Hasta enfadada creo que se vería bella. Eso no lo dudaba.
-Dímelo a mí. Si no fuera porque mi mejor amiga no me despierta hoy en la mañana no sé qué habría hecho –asentí levantando la mirada y fijándome en sus ojos. Verdes, oscuros y profundos. Diablos. –¿Seguro que estás bien? Estás distraído
-Sí, seguro –ella asintió –por cierto. No sé si deba decirle que
-Por favor, antes de que sigas ¿recuerdas lo que te dije ayer? No me trates de “usted”. Sólo tengo 24 años, aún me queda un poco de juventud –rió. Asentí frenético
-Perdón, se me había olvidado
-No te preocupes ¿y qué me ibas a decir?
-Respecto ayer con mi hermana… esto o más bien no sé cómo lo hiciste pero, le agradaste mucho. –Sus ojos se iluminaron ante ese hecho y mi respiración al parecer había abandonado mis pulmones desde que lo hizo
-¿De verdad? Pues me alegro mucho, tienes una hermana muy preciosa. Es más, ustedes dos se parecen mucho
-Bueno, así es la sangre Small –dije bromeando sacándole una sonrisa sincera. Acababa de comenzar bien mi día y esto iba mejor.
-Puede ser, señor modesto –respondió en una risa –Caleb –me llamó por mi nombre nuevamente luego de un instante. ¿Qué le pasaba a esta chica? ¿quería volverme más loco de lo que ya estoy? –¿Sigue vigente lo de hoy? –por primera vez la vi tímida al hacerme una pregunta. Supongo que esperaba que yo la rechazara por tratar de estar con mi hermana lo cual me tenía hipnotizado, si es que lo puedo decir.
-Claro ¿por qué pensaste que no?
-No lo sé, pensé que te incomodaba el hecho de que tu profesora esté con tu hermanita pequeña.
-Debería incomodarme, tienes razón –dije levantando los hombros. –pero por alguna razón le gustaste y como dicen, los niños y los ebrios siempre dicen la verdad. –Christine me miró por unos segundos para luego reír. Yo no tardé tampoco en hacer lo mismo, ver su sonrisa era algo que me revolvía el estómago, me encogía el corazón de una manera extraña. Como si aquello me hiciera sentir vivo, como si eso fuera por lo que he estado esperando tanto tiempo.
-Te parecerá extraño esto pero ¿tienes alguna idea de qué curso me toca ahora? –preguntó ella aturdida entre risas.
-Creo que te toca conmigo. Por lo que sé, la primera hora tenemos literatura –Chris asintió obvia
-Pues entonces ¿vamos juntos al aula? –Que idiota era. Debería de haberle dicho yo mismo “Vamos Chris, yo te llevo” pero no, el inútil Caleb siempre iba a existir y eso nunca iba a cambiar.
-Claro y por cierto después de clases ¿te parece bien si te recojo para ir a buscar a Mel a su colegio?
Ella asintió de inmediato
-Sí, me encantaría. Aunque eso me caería como anillo al dedo, después de todo hoy no traje mi auto
-Pues ya está dicho –terminó por sonreírme amigablemente mientras íbamos con lentitud al aula. Como si no hubiera prisa alguna para llegar ahí y actuar el papel típico de alumno y profesora. Como si no quisiéramos separarnos del uno del otro. Al menos eso sentí cuando nos quedamos en un silencio yendo a nuestro destino. Ninguno de los dos hablaba, pero no se confundan. No era un silencio incómodo del que quisiéramos Salir. Al contrario, era algo tan armonioso que hablaba por sí solo. No sé si ella lo sintiera así, pero sin ser cursi, mi corazón y el revoltijo de mi estómago no me engañaban.
-Hola señorita Parker –sentí una voz masculina muy conocida. El inspector Harrison o Nicholas, o cual sea su nombre, nos miraba ambos, a mí y a Chris al mismo tiempo. Más a ella con una actitud de reproche ¿Qué demonios tenía ese adulador de imagen? Desde que llegó al instituto siempre ha tenido un aire de superioridad ante cualquiera que pase por al frente suyo. Nunca me cayó bien si doy mi opinión, odiaba los tipos como él. Sus casi 30 años no les quitaba para nada lo egocéntrico y completamente idiota que era.
Sentí la incomodidad de inmediato de Christine. Fue como un bofetón en mi cara cuando pensé que entre ellos pudo haber pasado algo o pasaba algo. Me dolió el pecho, demonios.
-¿Algún problema Inspector Harrison? –preguntó ella seria. La sonrisa cálida que había tenido antes conmigo había desaparecido por arte de magia.
-No, ninguno. Mi duda es el por qué aún sigue sin entrar a clases. El timbre para entrar tocó hace 2 minutos y si no me equivoco, usted es la profesora.
Asintió con el ceño fruncido
-Lo sé. Para allá íbamos –interrumpí yo. El tipo me dio una mirada que estaba seguro que no era amable. Si las miradas tiraran balazos, a esta hora creo que parecería un alfiletero humano.
-Usted es Caleb Small ¿no? –asentí serio. Christine me miraba culpable, no entendí el por qué, pero me miraba de esa forma como si me hubiera hecho algo que me dañara profundamente. Quise descifrar eso pero el estúpido Harrison no me dejó ya que habló primeramente. –El chico que repitió su año escolar –dijo soltando una risa. Apreté la mandíbula después de eso ¿Quién demonios se creía este hijo de puta?
-Sí, al parecer sí. –él me miró de arriba hacia abajo. La mandíbula de Christine casi perfora el piso al parecer también le sorprendió el hecho de que él se burlara así. Supongo que no sabía que decir.
-¿Viene con ganas de graduarse verdad? –preguntó divertido. Quise golpearlo, lo juro por Dios.
-Sí. O eso es lo que estoy tratando de hacer. Como todos.
-Espero que este año sea mejor. Sabe que en este establecimiento es de excelencia señor y esperamos que eso nunca cambie–se acercó amenazadoramente. Aunque no amenazaba ni a una mosca si podía decirlo. Teníamos prácticamente la misma altura. Él me ganaba por un par de centímetros los cuales no se hacían notar con las miradas punzantes que nos dábamos. –Vayan a clases –nos volvió a mirar a ambos. Christine me miraba avergonzada para luego fulminar a Harrison quien no tomó en cuenta aquello y pasó por en medio de nosotros, de nuevo, con aire de superioridad
-Que hijo de puta –susurré. Christine me miró de inmediato
-No quiero ni imaginar lo que te haría si te hubiera escuchado decir eso –la miré. Creo que pensé en voz alta. –pero de todas formas. No debió despreciarte así, es un idiota. –asentí
-No te preocupes, vamos a clases –ella me volvió a llamar
-Caleb, por favor. Sé que él no te quiso decir eso. Por favor, te pido perdón de parte de él –fruncí el ceño al ver que lo defendía en cierta forma. Entre ellos había una relación más cercana que la de un inspector y profesora, un dolor punzante atacó mi interior. Joder.
-No hay problema, de verdad –parece que mi voz de seriedad aún no se iba por lo que ella volvió a llamarme con la única diferencia era que ahora, tomó mi mano.
-Eres un gran chico. No debes tomar en cuenta lo que un imbécil diga y de verdad, no te lo digo como profesora, te lo digo como amiga. –suspiró acongojada –vales mucho Caleb, no tienes idea.
-¿Cómo lo sabes? –Demonios, el carácter se me había ido a la mierda. Y todo por ese idiota –Ni siquiera me conoces. –la castaña no supo que responder. Un tímido sonrojo se acumuló en sus mejillas, daría lo que fuera para saber lo que pensaba en esos momentos. Pero no tenía espacio en mis sentimientos más que para sentir escalofríos por el contacto que estaba teniendo con la piel de su mano.
-No hace falta conocerte para saber que eres un chico que vale la pena pelear. –suspiró –puedes llamarme loca pero eso no sólo lo veo en ti, lo veo en tus ojos. –tragué saliva al ver que nuevamente ella se hipnotizaba por el azul de mis ojos. Sentía eso cada vez que los observaba. No podía despegarlos tanto como yo no me podía despegar de ella. Me acerqué a su anatomía bruscamente. La vi tragar saliva y aguantar la respiración en el mismo instante en el que hice aquel acto.
-Eso no basta –susurré terca y duramente cerca de su rostro para luego soltar su mano de la mía. Dejándola para luego llegar al aula primero que ella. El sentimiento de tranquilidad y armonía se había ido en el momento en el que me aparté de su lado. No tenía tiempo para esto, no tenía tiempo para chicas ni mierdas de humillaciones. En lo único que tenía que concentrarme era en mi tienda pero más que nada en mi hermana. En lo que siempre me he tenido que concentrar por encima de todo.
A la mierda todos.

Ay dios, estaba buscando la novela de "no quiero ser uno mas" y cuando vi que la cancelaste sentí que me moría, pero cuando vi que la ibas a subir pero mejorada pude respirar bien bUE anque me encantaba la otra esta también me gusta mucho
ResponderEliminarespero la sigas prontoooo
pd: tienes twitter?
Uh, perdón de verdad por haberte causado ese susto jaja :( te juro que cuando leí desde el comienzo esa novela no me gustó como redactaba por eso hice esta nueva.. y muchas gracias, me agrada mucho que te hayan gustado ambas :D Por cierto ya la seguí espero que te siga gustando cielo. Y sí, si tengo twitter, es "whozlove" pero por ahora no lo ocupo mucho por la escuela y eso :(
EliminarSaludos C: